martes, marzo 07, 2006

El empate más dulce

Antes de meternos de lleno en la Champions, no podemos pasar por alto el peculiar clásico del fútbol francés que se vivió el domingo en París. El PSG-Marsella viene a ser en la Ligue 1 lo que el Madrid-Barça en España. Toda semana previa al gran duelo es movida, pero lo de este año ha sido inigualable. El club capitalino vendió entradas a los aficionados rivales en una ubicación muy próxima a sus propios seguidores, casi pegados en la grada. La directiva visitante sintió amenazada la seguridad de sus hinchas y les pidió que no viajaran. Y lo más gordo: como el primer equipo del OM nunca juega sin su afición, decidió mandar a un grupo plagado de suplentes y con muchos juveniles. Un Marsella B, vamos. La sorprendente medida adoptada por Pape Diouf y su junta no tenía ninguna justificación deportiva: era claramente perjudicial para sus propios intereses. Hay que entenderla únicamente como un gesto de dignidad y de respeto al mayor activo del club más popular de Francia: su gente.

Llegó el domingo y aunque muchos lo dudaban el Olympique cumplió su amenaza. Sacó un once titular con cinco debutantes y otros dos -el argentino Renato Civelli y Alain Cantareil- que prácticamente lo eran, ya que sólo habían disputado unos 50 minutos en primera división francesa. La alineación la completaban cuatro suplentes del primer equipo: Carrasso, André Luis, Delfim y Giménez. De los novatos, el que más gustó fue el joven de 17 años Garry Bocaly, un carrilero diestro que siempre jugó el balón con mucho sentido. Y eso tiene un triple mérito: primero, la intención de no regalar la bola y sacarla controlada; segundo, elegir una buena opción de pase, y tercero, ejecutarla bien. Quizá este cameo precipite su ascensión.

Si hasta aquí todo es ya muy curioso, el desenlace de la película no desentona con el guión previo. El PSG formó con su mejor equipo posible y pensó que los goles caerían por su propio peso. El Marsella espero atrás, con tres centrales apoyados por dos laterales largos y un centro del campo de mucha contención. Sólo Giménez tenía presencia arriba, más alguna incorporación de N'Diaye. Y el tiempo fue pasando y pasando y por no llegar no llegaban ni ocasiones. Guy Lacombe hizo un cambio a la media hora porque se olía la humillación pero la introducción del brasileño Paulo César no cambió el decorado. El sentido del ridículo pesó cada vez más en el equipo local, cuyo público no daba crédito a lo que sucedía sobre el campo. El Olympique resistía y tres nuevos debutantes ingresaron en el campo. Cuando el pitido final confirmó el empate a cero, los jóvenes marselleses celebraron el resultado como si se tratara de una final de la Champions. Habían cosechado un resultado heroico.

Y la siempre apasionada afición del OM reaccionó con euforia. Recibió a su equipo en la estación de Saint Charles como a auténticos campeones y seguro que pronto se venderán DVD's del partido del Parque de los Príncipes. A veces un 0-0 puede ser muy dulce.

6 Comments:

At 7/3/06 00:19, Anonymous Judi said...

Estas cosas son las que hacen grandes al fútbol. Mis felicitaciones al marsella, un equipo sin su afición no es nada.

 
At 7/3/06 00:39, Blogger Jorge Metalcry.com said...

Impresionante, como dice judi ese tipo de cosas son las que hacen grande al fútbol. ¿No es parece que la historia y el desenlace es digno de un guión de película?

 
At 7/3/06 10:50, Blogger Ignasi Noguer said...

Axel,

He comenzado la lista negra del mundial en mi blog. Requiero ayuda para completarla. Cuando puedas me dices los jugadores que faltan. Gracias.

Saludos

 
At 7/3/06 11:05, Blogger Fernando Testón said...

Buenas a todos,

Pues la verdad que este tipo de acciones hacen grande al fútbol y yo diría, que más que al fútbol, hacen grande a ese equipo.
La pena es que en España no pueda suceder lo mismo ya que no pueden jugar más de 4 jugadores en el primer equipo con ficha del filial, pero en fin....
Ya queda menos para el Barça - Chelsea y el Villarreal - Rangers ;)

 
At 7/3/06 12:20, Blogger rojobilbao said...

El PSG si hubiera tenido un poco de vista hubiese sacado un equipo similar al del OM, un equio de segundones que al jugar en casa habría probablemente empatado o incluso ganado,pero nunca hubiese sentido la humillacion que les recorrerá las venas hasta el final de la temporada.

 
At 7/3/06 14:49, Blogger Chapu_Nocioni said...

Qué grande este empate; no hay que olvidar tampoco que el público del Marsella es de los mejores de Francia pero también uno de los más radicales. En una ocasión llegaron aa pegar a las mujeres de los jugadores tras una derrota.

 

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